Amados Hermanos:
Les saludamos en el amor de nuestro Señor Jesucristo.
Como es de conocimiento de todos, hace unas semanas personas inescrupulosas entraron a nuestra casa y se llevaron todas las cosas de valor que encontraron, mientras nosotros estábamos en una reunión de estudio en casa de unos amigos.
Si bien sabemos y entendemos que El Señor tiene un propósito para todo, en ese momento no sentíamos sino impotencia y frustración, además de un sentido de vulnerabilidad al haberse violado nuestro espacio más íntimo, nuestro hogar. Nunca salíamos de casa sin orar encomendando nuestro camino y nuestra casa al Señor, y si bien sabíamos que fue El quien permitió que sucediera esto, no dejábamos de hacer la pregunta: “Por qué Señor?”
Hoy hacemos este pequeño recuento para que sirva de testimonio de que nuestro Dios es fiel, y que trabaja de las formas más inesperadas y sorprendentes aún en circunstancias adversas.
Dos días después del robo llegaron a Temuco Luis Eduardo Pinzón, Coordinador para Suramérica de Ministerios Precepto, y su esposa Myriam, que venían desde Argentina. Se quedaron una semana con nosotros, y podemos decir que a través de ellos nuestro Señor nos brindó el consuelo, el apoyo y el ánimo que tanto necesitábamos. No pudieron haber llegado en mejor momento. Llámenlo coincidencia (Diosidencia), pero como Luis Eduardo estaba en camino, no nos había hecho el giro del sueldo del mes sino que lo traía personalmente. Los ladrones por supuesto se llevaron el poco dinero en efectivo que había en casa. Si no hubiese sido por este pequeño detalle, nos habríamos quedado sin el dinero para vivir el mes. Damos la gloria a nuestro Señor por cuidar de nuestra provisión.
Esta carta tiene el propósito de agradecer a todos Ustedes por las oraciones, la preocupación y el apoyo que nos brindaron a través de llamadas telefónicas, correos y mensajes que recibimos tanto de nuestros hermanos en la Iglesia Galilea en Guayaquil como de la sede de Ministerios Precepto en Estados Unidos y la red de oración que se extendió por todas las oficinas de Precepto en Suramérica.
El mensaje que Dios tenía para nosotros fue alto y claro: No están solos, Yo cuido de ustedes. El se encargó de restituir las cosas perdidas a través de la generosa ofrenda que todos Ustedes hermanos han enviado, y que agradecemos en el amor del Señor.
Dios nos ha restaurado con Su amor para seguirle sirviendo en el ministerio para el cual nos ha enviado a Chile, y con este testimonio le damos la gloria y la honra a El. Sólo nos queda hermanos desearles:
Que el SEÑOR te responda en el día de la angustia.
Que el nombre del Dios de Jacob te ponga en alto.
Que desde el santuario te envíe ayuda,
y desde Sion te sostenga.
Que se acuerde de todas tus ofrendas,
y halle aceptable tu holocausto.
Que te conceda el deseo de tu corazón,
y cumpla todos tus anhelos.
Nosotros cantaremos con gozo por tu victoria,
y en el nombre de nuestro Dios alzaremos bandera.
Que el Señor cumpla todas tus peticiones.
Salmo 20:1-5
Con todo nuestro amor en Cristo Jesus Nuestro Señor,
Jhon y Cristina Alvarez
Temuco - Chile